

Cuando Barcelona sufría, parecía rendido y el Chelsea se seguía perdiendo goles, apareció la magia en el Stanford Bridge: la agarró Messi en el borde del área, amagó y tocó hacia el centro para el zapatazo de Iniesta, que venía como una bala. La clavó en un ángulo y, aún con uno menos, el equipo de Lio resurgió y llegó a la final de la Champions gracias a este gol de visitante. Ahora se enfrenta el 28 al Manchester de Tevez, en Roma.
Iniesta firma un gol histórico que mete al Barça en su sexta final de la Champions, donde espera el Manchester
Essien marca el primer tanto 'blue' y da valor a la propuesta de un Chelsea que juega sus cartas y abdica al final
Recuerdan el mágico gol de Bakero en Kaiserslautern en la Champions de 1992, año en el que el club azulgrana acabó ganando su primera Copa de Europa?. Pues fue un calco. El Barça estaba eliminado, el Chelsea ganaba por 1-0 gracias a un golazo de Essien, y todo apuntaba a una nueva final entre londinenses y Manchester United. Pero Andrés Iniesta obró el milagro. un balón suelto en la frontal, un disparo inapelable, 1-1... ¡y a la final!. Una de esas noches mágicas que, con el paso del tiempo, se transmiten de padres a hijos.
No hay palabras para describir la inmensa alegría que todo el barcelonismo vivió este 6 de mayo en Stamford Bridge. Pocos como este Barça merecían estar en esta final. Y pocos como Andrés Iniesta merecían un gol así. Un crack con mayúscula, llamado, como el resto de sus compañeros, a hacer historia en una temporada inolvidable. El triplete de Liga, Copa y Champions sigue a tiro. Se podrán ganar títulos o no. Pero sólo por lo que ha hecho este equipo esta campaña, por su fútbol prodigioso, ya habría que estarles eternamente agradecidos. ¡Gracias, gracias, mil gracias!.
Europa pudo ver el combate entre dos apuestas futbolísticas radicalmente opuestas. La valentía, el atrevimiento, la honestidad y el juego de toque y ofensivo del Barça, por un lado... y el poderío físico y defensivo, el contragolpe demodelor, el balonazo largo y el juego aéreo del Chelsea, por otro. Tan válida la una como la otra, faltaría más. Pero al final se impuso la del espectáculo, la del fútbol-total de este Barça que va camino de marcar una época. Se hizo justicia. Finalistas en Roma, en la Copa -el miércoles que viene será la final-, a punto deconquistar la Liga... ¿Se puede pedir algo más?. Es imposible. Como dijo Piqué tras el 2-6 del pasado sábado en el Bernabéu, sería casi, casi un delito.
Y eso que antes de rodar el balón, la mayoría de los pequeños detalles, esos que tanto preocupaban a Pep Guardiola, jugaban en contra. Sobre todo, las bajas. El Barça no pudo contar con dos de sus referencias defensivas, Márquez y Puyol, por lesión y sanción, respectivamente. Ni tampoco con el renacido Henry en punta, por unas molestias físicas. Pero poco importó. ¡El Barça ya está en Roma!.
Otro detalle, y no menor, fue el increíble golazo del Chelsea. Para enmarcar. El 1-0, a los 9 minutos, llegó fruto de una prodigiosa volea de Essien. De esas de las que, si se intentan cien veces, sólo una acaba en la red. Y esta fue la que entró. El ghanés recogió un rechace defensivo y, sin dejar el balón al suelo, conectó un imparable trallazo desde unos 20 metros, imparable para Valdés.
El meta barcelonista volvió a ser de los mejores, y fue decisivo en el pase a la final. De no haber sido por él, el KO hubiera sido seguro. El Chelsea llegó poco. Pero cuando lo hizo, fue para echarse temblar. Drogba (22', 24' y 52') le puso a prueba en tres ocasiones, dos a la contra y una de falta. Y el de L'Hospitalet, providencial, las desbarató las tres.
El Barça controló el balón de forma casi insultante, pero no encontraba la forma de derribar la pétrea muralla defensiva de su rival. Como ocurrió en la ida. Hasta siete hombres encerrados por el centro. No había espacios ni forma de colarse. Messi y Eto'o estaban anulados. No se podía conectar con ellos. Y así, sus escasas ocasiones llegaron a base de disparos lejanos (Alves, de falta en el 21' y 77', y Piqué, en el 79') o en aproximaciones aisladas (remate de Xavi a los cuatro minutos, que Bosingwa, tras varios rechaces, desvió en boca de gol).
Henning dejó al Barça con diez
En la reanudación, los de Guardiola lo continuaron intentando por todos los medios. Y obtuvieron la recompensa a su esfuerzo. Y eso que el árbitro, el noruego Tom Henning, que dejó al Barça con diez durante la última media hora por injusta expulsión de Abidal en el 65'. Quizás influido por las continuas caídas de Drogba en el área -sólo una, en el 26', pudo ser penalty-, se dejó engañar con un 'piscinazo' de Anelka en una contra... e inexplicablemente, sacó la roja directa al lateral azulgrana. El francés y Alves se perderán la final por sanción.
El Barça no hallaba el camino del gol y, en cambio, el Chelsea pudo marcar alguno más. El partido se rompió y Lampard, en el 68 y el 71', rozó el 2-0. Pero la balanza se acabó decantando cuando menos se esperaba...
¡Gracias, Iniesta!
En pleno descuento, cuando todo apuntaba que la final sería otro Manchester-Chelsea, como el año pasado, llegó el golazo de Andrés Iniesta. En el 93', Eto'o conectó con Messi, el argentino con Iniesta... y el manchego conectó un trallazo desde la media luna del área que se coló por toda la escuadra. Increíble. ¡Gracias, mil gracias, Andrés!. El Barça estará en la final de Champions y el sueño del 'triplete' continúa más vivo que nunca. Como decía Oleguer: "¡seguimos caminando hacia Itaca!". ¡Visca el Barça!. 90 minutos le separan de la tercera Champions. Los 'red devils' de Alex Ferguson serán el rival a batir...
---06/05/2009 22:55
Todo empezó un 13 de agosto ya lejano. El barco azulgrana zarpaba con muchas dudas. Tomaba el mando un nuevo capitán, inexperto pero sobradamente preparado. La gente dudaba, el equipo venía de la nada más absoluta y las incógnitas ganaban de mucho a las certezas. A día 6 de mayo, las incógnitas se han convertido en certezas. La Liga está bien amarrada, la final de Copa resta en el horizonte y la Champions aparecía como la opción de doctorarse. Y la magia se coloreó de azulgrana para gritar bien fuerte que ¡el Barça estará en la final de la Champions! Por fe, por ser valiente y por ser poseedor de la verdad del fútbol total que este equipo eleva a los altares.
Guardiola aseguró que ante las dificultades el equipo crecería. Y los problemas se multiplicaron antes de afrontar uno de los partidos más exigentes del curso. Henry, en su mejor momento, no pudo superar sus problemas en la rodilla tras exhibirse en el Bernabéu y Touré fue la solución de emergencia en el eje de la zaga culé. Pero este equipo es indestructible, incluso con el marcador en contra y un hombre menos. Hiddink no enterró su apuesta del Camp Nou, aunque aplicó el factor Stamford Bridge y sacó a relucir lo mejor de su fútbol. Un conjunto sólido, muy bien armado en fase defensiva y plenamente consciente de sus virtudes y defectos.
El Barça pone el fútbol; el Chelsea, el gol
El Barça saltó al terreno de juego con autoridad, siendo fiel a su fútbol, con su personalidad bien definida. El balón y el ritmo del duelo eran de los catalanes. El Chelsea dejó meridianamente claro que su fútbol pasaba por el juego directo, la velocidad de sus puntas y las segundas jugadas. Messi salió de nuevo entre líneas, intentado sacar de la cueva a los centrales. Un rebote a tiro de Xavi avisó al rival. Pero los 'blues' pegaron primero y muy duro. Essien enganchó de volea un zapatazo descomunal con la izquierda que dibujó una trayectoria imparable (8'). Oda 'blue' al juego directo en una acción iniciada, como tantas, por Cech. Jarro de agua fría para los azulgrana, con el recuerdo del solitario gol de Scholes en las 'semis' del curso pasado.
El gol no cambió las constantes de partido. El Chelsea cómodo y reafirmado en su apuesta y el Barça proponiendo fútbol sin conquistar el acorazado londinense. Una falta lejana de Alves precedió un nuevo arreón del Chelsea, que encumbró a Valdés. El cancerbero abortó una aproximación de Drogba y detuvo un trallazo a tiro de falta del mismo marfileño. A la salida del córner remató Terry junto al palo. El Barça, como un flan, resistió otra aproximación de Drogba, que fue derribado dentro del área por Abidal. Pasó lo peor. El Barça empezó a pisar área sin derribar la muralla 'blue'. Era chocar una y mil veces contra la frondosa zaga local. La conexión entre las puntas de lanza culés no existía y el equipo lo pagaba. Lo mejor al punto del descanso: la final de Roma seguía a un gol.
Roma espera al Barça
El partido no cambió de cara tras pasar por la caseta. El Barça se adueñó del cuero a la espera de convertir su dominio en ocasiones. No ayudaba ni la estrategia, que indignó a Guardiola tras una falta desaprovechada. El duelo exigía un cambio de guión que el conjunto azulgrana no encontraba. Y otro zarpazo de los de Hiddink que a punto estuvo de finiquitar el partido y la eliminatoria. Tras una maniobra de Anelka, el cuero llegó a Drogba, que fintó a Piqué y tiró raso para encontrar la respuesta de Valdés con el pie atrás. Era la repetición de lo vivido en el primer tiempo. Touré frenó un nuevo envite de Drogba, peligroso aunque poco resolutivo.
Faltaba una luz que guiara los designios azulgranas. Iniesta ganó protagonismo partiendo desde la izquierda. El golpe lo dio el Chelsea, con la colaboración del colegiado, nefasto para el fútbol. Otro balón luchado por alto por Drogba acabó habilitando a Anelka, que fue derribado por Abidal. Roja más que rigurosa en un partido con tanto en juego. Su criterio permisivo sufrió un cambio fugaz. Piqué, apelando a la épica, tiró flojo y desviado tras enganchar el cuero en el balcón del área de castigo. El árbitro no quiso ver unas manos del central catalán, el que más fe demostró entre los azulgrana. Y el milagro apareció en Stamford Bridge en forma del histórico Kaiserslautern para premiar la decidida apuesta por el fútbol ofensivo de un Barça que alcanza su sexta final de la máxima competición europea. El cuero llegó a Iniesta al borde del área y el manchego conectó un obús con todo el corazón, con la fuerza de todos y cada uno de los culés que merecían este enorme premio.
"La final soñada"
La travesía de la Champions llegó a su puerto de destino: Roma. El Manchester, vigente campeón, buscará revalidar el título contra la maldición del campeón, que nunca retuvo la corona en la era Champions. Su rival será el Barça de Guardiola. "La final soñada", según Laporta. El 27 de mayo se citarán los dos mejores equipos del continente. Messi contra Cristiano, Van der Sar contra el gran Valdés, Iniesta contra Rooney... Una cita ineludible con lo mejor del fútbol mundial. Campeón contra aspirante ¡Gracias Barça!